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VIDEOS: Bajo la avenida Adolfo López Mateos de Ecatepec, hay 2 Km de cavernas que constituyen riesgo latente para vecinos y automovilistas

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El gobierno de Ecatepec detectó al menos dos kilómetros de cavernas debajo de la avenida Adolfo López Mateos (R-1) al arrancar el reencarpetamiento de una de las vialidades más transitadas del municipio. Algunas oquedades miden hasta seis metros de altura. La alcaldesa Azucena Cisneros Coss lo describió como “un problema muy grave” y un riesgo latente para vecinos y automovilistas.

El tramo más crítico corre entre El Chamizal y Granjas Valle de Guadalupe. Videos circulados en X muestran galerías con agua —aguas negras, según reportes— bajo el pavimento. No es una cueva natural: las autoridades atribuyen el hueco a colectores y tuberías de drenaje colapsados y “pulverizados” que, con las lluvias, erosionaron el subsuelo durante décadas.

Una avenida de los años 60, casi sin intervención en 35 años

La R-1 se construyó a finales de los años sesenta. Cruza unas 26 colonias en unos 10 a 11 kilómetros lineales (cerca de 18 a 20 km si se cuentan ambos sentidos) y une Avenida Central con el Periférico Oriente, en el límite con la Ciudad de México. Según Cisneros, solo había tenido una intervención de fondo hace 35 años, sin cambio integral de redes de agua ni drenaje. El proyecto de remozamiento ya estaba presupuestado en unos 500 millones de pesos. Atender las cavernas y sustituir el drenaje dañado en esos dos kilómetros exige otros 100 millones, que el Ayuntamiento busca con el gobierno estatal y federal. Las obras formales se programaron a partir del 6 de septiembre, con meta de cierre al terminar 2026.

El contexto: socavones que ya no sorprenden

Desde abril se han documentado entre 60 y 70 socavones solo en esa zona; el municipio ha hablado de cerca de 200 en todo Ecatepec. En julio, un hoyo de más de cuatro metros de profundidad se abrió en Granjas Valle de Guadalupe, junto a la R-1, tras las lluvias. Colonias como Xalostoc, El Chamizal y Granjas Valle acumulan hundimientos y desniveles en viviendas. Protección Civil y brigadas de agua e infraestructura inspeccionan el subsuelo; la prioridad anunciada es detener fugas, rellenar oquedades y reponer tubería, no solo “echar carpeta” sobre el vacío.

Para los vecinos, el hallazgo confirma lo que ya sentían al pasar un camión: el piso suena hueco. Para el municipio, es la factura de un drenaje abandonado en una de las zonas más densas del país. El asfalto nuevo no basta si debajo sigue corriendo el agua que se come la tierra.