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Los iraníes estarían molestos con su propio gobierno por las tensiones con Israel
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- Publicado: 28 Octubre 2024
- Escrito por Redacción
A raíz de los ataques de Israel contra objetivos iraníes en la madrugada del sábado, mucha gente en Irán está recurriendo a las redes sociales para expresar su frustración y tratar de entender lo que está sucediendo. Las fuerzas israelíes atacaron objetivos militares en represalia por la andanada de misiles balísticos que la República Islámica disparó contra Israel a principios de este mes.
Como el país ya está sumido en una crisis económica, con la moneda nacional hundida y una inflación rampante, muchos iraníes cuestionan cada vez más las prioridades del gobierno, sintiendo el peso de un régimen que parece más centrado en los conflictos extranjeros que en abordar las necesidades extremas en el país.
Esta desconexión entre las narrativas oficiales y el sentir público podría tener implicaciones de largo alcance para la estabilidad interna de Irán en el caso de que las tensiones se intensifiquen en el plano militar.
Irán es "uno de los países más represivos del mundo en términos de libertad de prensa", según Reporteros sin Fronteras. La estricta censura fue visible inmediatamente después de los ataques israelíes, de los que los medios estatales iraníes inicialmente ni informaron.
Esto contrastaba marcadamente con la dinámica actividad de las redes sociales dentro del país, donde la gente usaba conexiones seguras VPN para eludir las restricciones en línea y compartir en plataformas como Telegram y la red social X videos de estelas brillantes en el cielo y fuertes explosiones.
Al mismo tiempo, cuentas vinculadas al aparato de inteligencia y seguridad de Irán advertían en las redes sociales que compartir imágenes de medios extranjeros podría considerarse espionaje. Al final, algunas fuentes de noticias oficiales iraníes admitieron que se había producido un ataque, pero afirmaron que las defensas iraníes lo había interceptado con éxito.
Los medios de comunicación y las redes sociales alineadas con el Estado han seguido restando importancia al ataque. Los canales de Telegram asociados a la Guardia Revolucionaria de Irán, por ejemplo, compartieron imágenes el sábado de plazas abarrotadas en el centro de Teherán, insistiendo en que no había ocurrido nada significativo.
Varios periodistas afines al gobierno también transmitieron desde concurridas zonas públicas de la capital Teherán, afirmando que la vida seguía con normalidad.
Un periodista afincado en Teherán, cuyo nombre no se revela por razones de seguridad, dijo a DW el sábado que "no se puede escribir nada" que no sea "la postura oficial" y que a los periodistas "se les prohibió publicar en sus páginas personales de las redes sociales".
La economía iraní ya estaba en una grave crisis antes de las tensiones con Israel y los temores de una guerra regional. La moneda local iraní, el rial, se desplomó a mínimos sin precedentes frente al dólar a principios de esta semana y la tasa de inflación aumentó 33% el año pasado, según cifras oficiales.
Mientras tanto, los inversores están tratando rápidamente de liquidar sus activos en la Bolsa de Teherán, lo que lleva a una interrupción de las principales transacciones mientras muchos esperan los resultados de estos conflictos. Los mercados se preparan para nuevas subidas en caso de que se intensifiquen las hostilidades con Israel y se espera que los precios se disparen.
Muchos iraníes vinculan cada vez más el colapso económico de su país al apoyo financiero del gobierno a Hezbolá y Hamás. Los ciudadanos expresan su frustración por la cantidad de recursos que se asignan a los conflictos extranjeros mientras se pierden de vista las necesidades internas insatisfechas. A medida que la vida cotidiana se vuelve cada vez más insostenible por el aumento de los precios, existe un creciente sentimiento de que las prioridades del gobierno son otras, lo que alimenta el descontento público y las peticiones de rendición de cuentas.