AM Noticias | Nacionales

Todo lo que debes saber sobre el "Violentometro Animal" que difunden ya distintos Estados de México

 vy.jpg

En las últimas semanas, varios casos de violencia extrema contra animales han generado indignación en redes sociales y entre la población mexicana. Videos de perros arrastrados por vehículos, mascotas muertas en spas caninos, ataques con armas blancas y rescates de animales en condiciones de hacinamiento y desnutrición han reactivado el debate sobre la cultura de la denuncia y la protección animal. Ante este panorama, diferentes entidades de la República han comenzado a difundir e instalar el “Violentómetro Animal”, una escala gráfica inspirada en el famoso violentómetro de género, pero enfocada en los niveles y tipos de maltrato que sufren los animales.

¿Qué es el Violentómetro Animal?

Se trata de una herramienta visual y educativa que clasifica las conductas de violencia hacia los animales en tres niveles de gravedad (generalmente representados con colores amarillo, naranja y rojo). Su objetivo principal es que la ciudadanía identifique desde las omisiones “normalizadas” hasta los actos de crueldad extrema, y sepa cuándo y cómo denunciar.

Los niveles más comunes, según versiones difundidas en estados como Guerrero, Morelos, Veracruz, Coahuila, Hidalgo y propuestas en Nuevo León, son:

Nivel amarillo / Negligencia u omisión de cuidados

  • No mantener limpio el espacio o el cuerpo del animal.
  • Dejarlo vagar solo o sin identificación.
  • Negarle atención médica oportuna, vacunas, desparasitación o esterilización.
  • Negarle paseos, juego o interacción social.
  • Mantenerlo en aislamiento constante.

Nivel naranja / Maltrato

  • Golpearlo o mantenerlo atado sin movilidad suficiente.
  • Alimentarlo de forma inadecuada o insuficiente.
  • Dejarlo en azoteas, balcones o escaleras sin seguridad.
  • Difundir imágenes de violencia en su contra.
  • Omitir tratamiento médico pese a una enfermedad.

Nivel rojo / Crueldad

  • Quitarle la vida por acción u omisión.
  • Envenenarlo.
  • Abuso sexual (zoofilia).
  • Organizar o fomentar peleas de perros (delito federal).
  • Abandonarlo en espacios cerrados sin ventilación.
  • Privarlo de alimento o agua por tiempo prolongado.
  • Realizar cirugías estéticas innecesarias o mutilaciones.
  • Atropellarlo intencionalmente o causarle lesiones graves.

Esta clasificación busca romper la idea de que “solo es maltrato cuando hay sangre o muerte”. Especialistas y activistas advierten que muchas de las conductas del nivel amarillo y naranja se encuentran normalizadas en la sociedad mexicana, a pesar de que ya configuran infracciones o delitos según las leyes estatales de bienestar animal.

Difusión en distintos estados

El Gobierno de Guerrero presentó oficialmente el Violentómetro Animal a inicios de 2026, vinculándolo a la Ley 491 de Bienestar Animal y orientando a la ciudadanía sobre las instancias de denuncia (ayuntamientos, procuradurías ambientales y fiscalías). En Morelos, la herramienta fue instalada en fiscalías de la zona metropolitana, oriente y sur-poniente, para que cualquier persona la consulte sin necesidad de iniciar un trámite formal.

En Veracruz, se ha difundido destacando que conductas “normalizadas” pueden derivar en multas, denuncias penales o incluso prisión. Coahuila (especialmente en Saltillo) y organizaciones locales han impulsado su uso como guía para identificar desde la mala tenencia hasta la crueldad. En Hidalgo se presentó la “Escala de Violencia Animal y Social (EVAS)”, una versión ampliada con cinco niveles. Mientras tanto, en Nuevo León, diputados de Movimiento Ciudadano impulsaron una iniciativa para institucionalizar el Violentómetro de Bienestar Animal, citando el aumento de denuncias (alrededor de 300 solo en 2025, superando registros históricos previos).

Otras entidades y municipios, como Campeche y localidades de Puebla, también han adoptado o adaptado la herramienta.

El contexto: casos recientes que generaron indignación

La difusión del Violentómetro ocurre en un momento de alta sensibilidad social. Entre los casos más visibles de las últimas semanas destacan:

  • En Saltillo, Coahuila, el perro Rocky fue arrastrado y atropellado en varias ocasiones por una camioneta. El video generó movilización ciudadana; la Fiscalía detuvo a dos personas (presunta autora material y otra por obstaculizar la investigación).
  • En la Ciudad de México, la muerte de la perrita Coco (raza pomerania de 10 meses) en un spa canino de la colonia Roma, captada por cámaras de seguridad, provocó el aseguramiento del establecimiento y una carpeta de investigación.
  • En Jalisco (Tlajomulco), se detuvo a dos personas por agresiones contra la perrita “Vaquita”, que fue arrastrada por una motocicleta.
  • En Sinaloa, un hombre recibió prisión preventiva por disparar contra tres perros (uno murió).
  • En Michoacán y otros estados se han realizado cateos y rescates de decenas de animales en condiciones de maltrato.

Datos oficiales refuerzan la preocupación: en la Ciudad de México, la Fiscalía capitalina inició 2 mil 637 carpetas de investigación por maltrato animal entre enero de 2020 y febrero de 2026. Solo en 2025 se registraron 561 denuncias, un incremento de más del 130 % respecto a 2020. Organizaciones animalistas reportan que muchos casos siguen sin resolución y que las penas, aunque existen (multas elevadas y hasta varios años de prisión según el estado), frecuentemente se conmutan o resultan insuficientes.

Por qué importa y qué sigue

El Violentómetro Animal no es solo un cartel: es una herramienta de prevención y educación ciudadana. Expertos señalan que la violencia hacia los animales suele correlacionarse con otras formas de violencia social y familiar, por lo que detectarla a tiempo puede actuar como alerta temprana.

Las autoridades y colectivas recuerdan que todas las denuncias pueden ser anónimas y que no se requiere ser el dueño del animal para reportar. Los canales más comunes son el 911, las procuradurías de protección ambiental, fiscalías estatales y aplicaciones oficiales de denuncia.

Mientras México avanza (aunque de manera desigual) en el reconocimiento de los animales como seres sintientes, el Violentómetro Animal se consolida como un instrumento práctico para traducir la indignación colectiva en denuncia efectiva y, eventualmente, en cambios culturales y legales más profundos.